domingo, 5 de septiembre de 2010

RQS: d'erudits i globalització

- Quizás todo sea resultado de la total falta de moral que acompaña a este siglo…-. Todos miraron al erudito con silenciosos asentimientos. – Este mundo ha perdido sus valores, la sociedad…-. Entonces un barrendero dejó su escoba apoyada en la pared del aula magna de la universidad y soltó un bufido exasperado. El erudito y su equipo de aduladores se giraron hacía él.

-¿Le ocurre algo, caballero?-.

-Bueno… es que… bueno, déjelo.-.

-No, por favor, siempre es interesante conocer lo que opina el pueblo llano sobre tan elevadas cuestiones…-. El barrendero frunció el ceño con expresión incrédula. Al final se encogió de espaldas y dijo:

- Todo es opinable pero creo que lo que usted ha dicho es realmente… pobre.

- ¿Cómo?-. Dijo el erudito atónito.

- Si, las palabras utilizadas ya en sí mismas… es como si quisiera hablar en “trekkie”… para ser un gran divulgador no hace falta hablar como si estuviéramos en el siglo XVI-. El erudito sonrió con desdén.

- Lamento que mi lenguaje le resulte poco apropiado y difícil de seguir pero…-.

- O, no se preocupe, no es difícil de seguir, es, simplemente, recargado e inútil… he seguido su seminario y las dos horas podían resumirse en diez minutos de conceptos útiles… el público lo agradecería. ¿Sabe que estudios japoneses revelan que sólo podemos estar realmente atentos durante unos quince minutos? Después de eso nuestra capacidad retentiva y evaluativa cae y aunque nos esforcemos nos resulta difícil comprender aquello que se nos dice… aún más difícil resulta sacar algo útil de ello si ya no lo hemos podido retener…-.

- Estoy familiarizado con esos estudios pero es muy difícil resumir en pocos conceptos simples algo tan complejo cómo…-.

- Y esa es otra… los conceptos en sí, aunque los disfrace para que parezcan complejos… son en verdad simples y, yo diría, erróneos…-. Los aduladores empezaron a quejarse ante las palabras del barrendero, pero el erudito los hizo callar, sonriendo con seguridad y condescendencia, dijo:

- Por favor, buen hombre, explíquese, a buen seguro no ha comprendido bien lo que trataba de explicar en mi conferencia… si me confía sus dudas estaré encantado de solucionarlas…-.

- Bueno, es posible que no lo haya comprendido bien… esta bien, un ejemplo simple… usted acaba de decir que en esta época existe una tremenda falta de moral ¿no es así?-

- Desde luego, la juventud no cree en valores cómo el esfuerzo, la empatía el trabajo en equipo, la solidaridad… nos encontramos ante la mayor decadencia social vivida desde la caída de Roma ante las invasiones germanas que dio inicio a la amarga época de subcultura conocida como la baja edad media que…-.

- Pues yo creo que se equivoca… no es que no haya valores, sino que los valores son distintos, los jóvenes de ahora creen en la búsqueda de la individualidad, la libertad de cultura, sexo y religión, no creen en la política pero distinguen perfectamente su propia ideología y, desde luego, tienen valores innatos cómo la aceptación inmediata de la diversidad cultural o el encuentro de la identidad personal a merced de la identidad global mediante las redes sociales… no buscan tanto destacar en su entorno cómo unirse a ese entorno, de forma que pasan a ser un "grupo de individualidades completo” en lugar de un solo individuo completo… ¿me sigue?-. El erudito miraba al hombre con perplejidad.

- No demasiado bien, creo que confunde las cosas, todos los supuestos valores que dice poseen los jóvenes son en esencia malos…-.

- Ni por asomo, señor, tan sólo son diferentes del de otras generaciones, cómo lo fueron los nuestros para la generación de nuestros padres…-.

- Pero estará de acuerdo en que esta pérdida de los valores de nuestra generación es la que ocasiona toda una serie de problemas globales que…-

- Pues no-.

- ¿No?-.

- Ni por asomo, precisamente ahora nos enfrentamos a un mundo globalizado que no funciona según las normas con las que nuestra generación regía su mundo. Justamente los problemas vienen por el hecho de que, en gran medida, no podemos dejar a un lado los antiguos sistemas políticos, económicos y sociales que hemos mantenido durante años. Por ejemplo, los políticos cómo Sarkozy o Merkel, no hacen sino perder intención de voto, ¿por qué? Pues porque son nacionalistas en un mundo que tiende irrevocablemente a la globalización.

Nos centramos en las mil y una gilipolleces que nos diferencian cuando, de hecho, esta demostrándose que un gobierno mundial y conjunto es lo que permitiría solucionar los verdaderos problemas de la sociedad puesto que, en esencia, cada vez los problemas de un español y pongamos, por ejemplo, un hindú son cada vez más parecidos: paro, hambre, cambio climático… No son sino caras de un mismo dado que es el ser humano, la especie humana en su conjunto. Un dado que parece que alguna gente se emperra en considerar distinto para cada uno de nosotros cuando, de hecho, las caras del dado son las mismas para todos.

En fin, estamos jugando una partida todos juntos y en ella apostamos todo, la civilización, el planeta… me parece soberanamente estúpido que utilicemos valores antiguos cuando está claro que lo que hace falta es una nueva mentalidad que pueda entender y utilizar las ventajas de un mundo globalizado.- Todos miraron al barrendero estupefactos. Al final el erudito dijo, con una nota de súplica en la voz.

- Entonces, señor, qué deberíamos hacer para promover este cambio… quiero decir, cómo conseguir que la sociedad deje sus antiguos valores, ahora inútiles, y afronte el futuro con una nueva mentalidad de crecimiento global… ¿cómo evitar el choque cognitivo que se deriva de este relevo generacional?-.

- En cristiano, por favor.-

- ¿Cómo conseguir que la gente entienda que este cambio es necesario y hacía qué hemos de cambiar?-.

- ¿Y yo qué sé?-. Dijo el barrendero sorprendido.

- ¿Cómo?-.El hombre recogió su escoba y empezó a barrer de nuevo.

- El erudito es usted… yo soy sólo el de mantenimiento…-. Y así el hombre se alejó silbando alegremente.

domingo, 6 de junio de 2010

Alan Hawk

- ¡Alan, escóndete! -.

- Hermana, tengo miedo… ¿qué ha pasado con papá y mamá?-.

- Te he dicho que te escondas…-. El sonido de un disparo hendió el aire, Martha se giró hacía el sonido con expresión asustada, el rostro lívido cómo un cadáver. “Dios mío… no puede ser…”, durante unos segundos se quedó parada en esa posición, Alan pensó que se asemejaba mucho a una estatúa de marfil, su palidez sin duda contribuía a ello, pero también su belleza.

De súbito la muchacha reaccionó, el color volvió un poco a sus mejillas y su expresión recobró el aplomo:

- Rápido, ponte dentro de la chimenea…-.

- Pero…-.

-¡Sin peros!-. Cogió al niño en brazos y lo arrastró hacía el oscuro agujero en un rincón de la sala de estar. Le obligó a guarecerse en el fondo, oculto detrás de varios tocones de madera.

- Quédate aquí, no salgas ni hagas ruido alguno pase lo que pase,¿de acuerdo? Lo digo en serio Alan… si lo haces me enfadaré mucho…-.

El niño asintió lentamente, ni por asomo comprendía lo que estaba pasando pero en los ojos de su hermana leía el miedo y eso lo hacía estremecer.

Con aprobación, su hermana le besó la frente con ternura y se alejó de él, tras de sí dejó un halo a romaní y una sensación de lo más reconfortante.

Entonces un crujido estremecedor restalló en la sala, su hermana se paró en seco, un segundo crujido, miró a ambos lados, en aquella planta de la casa colonial no tenía dónde esconderse, debería subir a las habitaciones de arriba en busca de refugio pero…
Alan vio cómo su hermana lo miraba, su expresión mutó de asustada a serena al mirarlo. La determinación propia de los primeros colonos se reflejaba en su rostro, jamás dejaría a su hermano expuesto al peligro para esconderse.

Para cuando la puerta saltó de sus bisagras, con un fuerte estruendo al chocar contra el duro suelo, la chiquilla estaba preparada para afrontar cualquier peligro.

Entraron tres hombres, el sombrero de vaquero calado junto con pañuelos al estilo indio les tapaban el rostro, chalecos de tosco cuero los cubrían por encima de sucias camisa manchadas de barro, los pantalones estaban llenos de cieno y polvo así como sus botas.
Lo único que relucía con impoluto desdén eran los revólveres que portaban, que apuntaron rápidamente a la chica plantada ante ellos.

Se miraron, el que iba delante indicó a los otros dos que exploraran la casa, probablemente en busca de otros habitantes o de una posible trampa.

Estos no tardaron en obedecer, aunque parecían más interesados en vaciar despensas y cajones de su contenido que no en buscar posibles atacantes.

Martha contemplaba el expolio de los bienes de su hogar con estoica resignación, Alan a duras penas comprendía lo que pasaba desde su sombrío escondrijo.

Cuando los otros dos se hubieron cerciorado de que no había nadie más en la casa, poco mobiliario quedaba aún de pie o en el estado en el que se encontraba antes del brutal saqueo.

El que parecía el líder de los bandidos bajó su arma y se aflojó el nudo de su pañuelo, mostrando un rostro de facciones duras, en el que destacaba una gran cicatriz que lo cruzaba en diagonal des del carrillo derecho hasta la parte izquierda de la mandíbula.

Sonrió con desdén al ver el estupor de Martha al contemplar la blanca cicatriz. Le faltaban varios dientes.

Con paso seguro se acercó a la muchacha, esta retrocedió, el miedo estaba pintado en su rostro. Durante unos segundos el hombre se desplazo hacía la derecha lentamente, luego a la izquierda, disfrutando al ver cómo la muchacha huía en dirección contraria.

Súbitamente corrió hacía ella y la estampó con brutalidad contra la pared, agarrándola con ambas manos por la garganta. El lazo era tan fuerte que la muchacha apenas podía respirar, no tardo en empezar a patalear desesperada ante la falta de oxigeno, cuando el hombre la soltó, cayó rendida al suelo, tosiendo y esforzándose por conseguir que el aire llegara a sus pulmones.

El hombre tiró de su rubia melena tan fuerte que le arrancó varios mechones, la chiquilla profirió en alaridos al tiempo que varias lágrimas le caían mejillas abajo.

La obligó a ponerse de rodillas mientras se desabrochaba el cinturón, con un macabro chasquido la hebilla del cinto chocó contra el suelo.

Martha contempló asombrada las blancas pantorrillas del hombre y el vello alrededor de sus testículos y su miembro, endurecido por la excitación.

El hombre le hizo un gesto inequívoco mientras la asía por la melena con dureza. Al principio ella no comprendió, pero cuando se dio cuenta de lo que pretendía el bandido intento apartarse, horrorizada.

Una fuerte bofetada la tumbó contra el suelo y desde allí vio acercarse la punta de la bota del hombre, una coz brutal le hizo crujir las costillas.

Si la bofetada la había dejado momentáneamente atontada, la coz la devolvió con crudeza a la realidad, el dolor era tan extremo que apenas podía pensar. A la primera coz la siguieron una segunda, una tercera, luego una cuarta.

De nuevo la tiró del pelo y la obligó a alzarse, pese a que el dolor la atormentaba hasta desear quedar inconsciente reunió aún el valor para ladear la cabeza, otra bofetada le giró el rostro, notaba el sabor de la sangre que manaba de sus dientes, sin duda se había mordido la lengua con el impacto.

Cayeron más bofetadas, una tras de otra hasta que, tras sus negativas, el bandido le aprisionó la cabeza contra la pared con una mano mientras atenazaba con el índice y el pulgar su nariz con la otra. Se estaba quedando sin aire, durante unos agónicos segundos intentó desesperadamente aguantar, dejarse morir, pero el dolor por la asfixia pudo más que su voluntad.

Abrió la boca y él le introdujo con rudeza el miembro.

Y ella deseó morir. Le destapo la nariz y le obligó a mover la cabeza, hacía delante, hacía atrás, hacía delante, hacía atrás, cuando intentó sacársela de la boca le volvió a tapar la nariz, hizo que alzara la mirada.

-Lámelo, lámelo hasta que me corra, si se te ocurre sacártelo de la boca te pego un tiro en la sien cómo he hecho con tus padres, ¿queda claro jodida zorra? -.

Ella obedeció mientras lágrimas abrasadoras manaban de sus ojos.
Al poco rato el hombre empezó a jadear, ella notaba como sus manos temblaban mientras la sostenía y su miembro empezó a palpitar.

De súbito notó su lengua húmeda y una substancia densa le abrasó la garganta, el sabor era muy fuerte y el tacto resbaladizo y pegajoso le hizo sentir nauseas.

Cuando el hombre cayó de rodillas, jadeando de placer y su boca fue liberada la muchacha tosió y escupió, vio sus manos llenas de una substancia blancuzca semitransparente y entre sollozos, empezó a vomitar de puro asco.

Para cuando acabó tiritaba y temblaba, sus miembros no la sostenían y se sentía tan confusa y desdichada que creía que se volvía loca, no comprendía qué había pasado pero se sentía sucia e indigna, sollozaba de pura incomprensión y dolor y lo peor era que aquello no había hecho más que empezar.

Los otros dos hombres se le acercaron, con un cuchillo le rajaron el vestido y mientras uno la sostenía el otro empezó a tocarla por todas partes.
La casa se llenó de gritos mientras Martha era penetrada una y otra vez.

Desde su oscuro escondrijo un niño contemplaba la escena horrorizado, mordiéndose la mano con fuerza para no gritar esta hacía mucho que sangraba. Su llanto era silencioso cómo el de un ratón pero sentía un dolor tan inmenso y lacerante que apenas podía respirar.

Uno de los hombres tendió a su hermana contra el suelo bocabajo, a escasos metros de la chimenea y empezó a abofetearle el trasero con fuerza mientras la penetraba por detrás, cada bofetada restallaba con más fuerza que la anterior y los gritos de su hermana estaban a punto de hacerlo enloquecer, de sopetón ella alzó su rostro atormentado y sus miradas se encontraron. Martha cerró los ojos de vergüenza y dolor mientras profería un grito más agudo y profundo que ninguno de los que había proferido hasta entonces.


Despertó sobresaltado. Empapado en sudor y lágrimas y jadeando cómo un poseso. Ese sueño de nuevo. Siempre ese maldito sueño.

Tiró a un lado la manta y se alzó, “si durmiera en una cama en lugar de en el jodido suelo del desierto seguro que dejaba de acosarme esta maldita pesadilla”. Sabía que no era cierto.

Para calmarse se acerco a su caballo bayo atado a un árbol no lejos de allí, el animal debió de captar su olor, pues no movió un músculo mientras le palmeaba el cuello con afecto y le acariciaba la crin.

Las lágrimas empezaron a brotar de nuevo, estaba agotado, llevaba demasiados días cabalgando bajo el sol abrasador del Oeste americano, sin más compañía ni consuelo que el de su fiel caballo y una águila americana que llevaba varios días siguiéndole. “Debe esperar a que me muera de insolación y sed… el desierto es duro, incluso las águilas tienen que recurrir a la carroña para alimentarse”.

La imagen de su hermana gritando acudió de nuevo a su mente, no había podido quitarse esa imagen de la cabeza, lo perseguía en sus pesadillas desde entonces, probablemente jamás desaparecería.

domingo, 23 de mayo de 2010

4a part de "El conte d'aquells qui no esperen res"

Aquesta història no parla d’aquells homes, dones, nens i nenes memorables que acostumen a sortir als relats d’aquesta mena, no parla d’aquesta gent que té unes característiques excepcionals, uns valors a tota prova, un enginy molt viu o un somni que vol acomplir per dur que sigui. No. Aquest relat parla de gent insatisfeta, gent amb problemes gent que es coneix i sap que no té la força per solucionar-los ell sol, gent que té debilitats i gent que no surt airós de cada situació a la que s’enfronta.

En resum aquest relat parla de nosaltres, els humans, reals, tal com som, amb les nostres debilitats i aptituds, amb els nostres valors i les nostres mentides, dites a cau d’orella als altres i encara amb més insistència a nosaltres mateixos per convèncer-nos d’alguna cosa que sabem que no és veritat.

Aquí continua la història d’allò real però desagradable, d’allò cert però estrany, aquí prossegueix el relat de les persones que no esperen res de la seva vida, les persones sense somnis.

4a part de “el conte d’aquells qui no esperen res: El soldadet de plom”

“ Tres joves es troben morts a Girona”, el titular no pot ser més contundent i concís, esta fet per captar l’atenció, encara que a una notícia tan morbosa no li fan falta de gaires estratagemes per a ser venuda.

L’home repassa la notícia amb interès, “els tres joves van ser trobats morts per ferides d’arma blanca, mostraven signes inequívocs d’haver estat agredits abans de rebre les ferides mortals...”, “segons sembla els tres joves es coneixien ja que anaven junts a l’ institut d’ensenyament secundari Santa Eugènia...”, "els cadàvers van ser trobats a les habitacions dels seus respectius domicilis, a excepció del de Jordi Tubau, trobat enmig del carrer del riu Güell...”, “els tres joves eren menors d’edat...”, “De moment no s’han trobat testimonis ni probes que esclareixin qui ha sigut el culpable d’aquest brutal homicidi però la policia confirma en trobar pistes concloents en les pròximes 24 hores...”.

El vell va somriure amb ironia, “esos inútiles no encontrarían una puta en un burdel aunque les fuera la vida en ello”. No era un comentari fruït del desconeixement, Javier Muñoz un Guarda Civil ara jubilat havia investigat (i resolt) al llarg de la seva carrera desenes de casos com aquell, durant molt de temps havia estat al capdavant de la brigada d’homicidis de la província Gironina, ara però, als seus 68 anys, l’únic que quedava d’aquella brillant faceta d’investigador era la seva afició a fullejar les notícies dels diaris.
Trobava un plaer immens en riure’s de la incompetència dels que ell batejava com “Los novatos”, és a dir els policies que ara feien la tasca que durant anys i panys havia estat la seva única obsessió, caçar delinqüents. Tenia una particular mania per els mossos d’Esquadra, “Esa panda de mocosos creídos que se creen los amos del lugar” com ell els anomenava no tan perquè considerés que estaven traient la feina als Guàrdies Civils, sinó sobretot perquè els considerava el cos més ineficient i mediocre que havia trepitjat el país des de que el “Caudillo” ens deixà, “Dios lo tenga en su gloria” va repetir-se per a si mateix per enèsima vegada.


De sobte va llançar un sospir, des de que s’havia jubilat que s’avorria terriblement, pràcticament no sortia de casa “pasear es cosa de mujeres y de viejos” y el fet d’estar tant abstret amb la seva feina l’havia portat a divorciar-se dues vegades, decidint que, al final, “Estar casado no sale a cuenta, tienes que alimentarlas y comprarles caprichos, para lo que quiero a las mujeres me salen mucho más baratas las putas” o sigui que , a excepció de les comptades vegades que els seus dos fills el visitaven, normalment es trobava sol en el seu diminut pis, situat a la quarta planta d’un cèntric edifici a la Capital Gironina.

Només hi havia una cosa que divertís realment a Javier i ara ja no podia fer-ho.

Havia estat jubilat amb honors, fins hi tot li havien concedit una medalla a l’honor commemorant la seva brillant carrera. Però si fos per ell aquella medalla se la podien fotre pel cul, l’únic que ell volia era que el deixessin caçar delinqüents fins que un d’aquells desgraciats li estampés una bala al cap i el matés , morir complint amb el deure, allò si que seria una mort de la que estar orgullós, com el seu pare que va morir dirigint un regiment contra els Republicans, una mort digna d’un home.

Va obrir la porta del seu balcó i, des de l’altura que li conferia, va posar-se a observar tot el carrer, vigilant a cada persona que passava. Com cada tarda va desitjar que algú atraqués el supermercat del davant del seu edifici. Allò seria emocionant, potser fins hi tot s’animaria a treure la pipa que encara ara tenia amagada a dins d’un test i es dedicaria a provar punteria amb l’atracador.

De sobte va sentir-se d’allò més trist mentre contemplava el carrer.
“ Deja de pensar en sandeces… y vigila la calle, vigila, en cualquier momento puede pasar un chorizo y robarle el bolso a una señora o quizás una pelea entre los gitanos de más allá… vigila… vigila… y ni se te ocurra llorar, llorar es cosa de Mariconas!”.

sábado, 22 de mayo de 2010

3a part de "El conte d'aquells qui no esperen res"

Aquesta història no parla d’aquells homes, dones, nens i nenes memorables que acostumen a sortir als relats d’aquesta mena, no parla d’aquesta gent que té unes característiques excepcionals, uns valors a tota prova, un enginy molt viu o un somni que vol acomplir per dur que sigui. No. Aquest relat parla de gent insatisfeta, gent amb problemes gent que es coneix i sap que no té la força per solucionar-los ell sol, gent que té debilitats i gent que no surt airós de cada situació a la que s’enfronta.

En resum aquest relat parla de nosaltres, els humans, reals, tal com som, amb les nostres debilitats i aptituds, amb els nostres valors i les nostres mentides, dites a cau d’orella als altres i encara amb més insistència a nosaltres mateixos per convèncer-nos d’alguna cosa que sabem que no és veritat.

Aquí continua la història d’allò real però desagradable, d’allò cert però estrany, aquí prossegueix el relat de les persones que no esperen res de la seva vida, les persones sense somnis.

3a part de “El conte d’aquells qui no esperen res: La bella i la bèstia"

“Bip...bip...bip,bip”. Un somriure, poder adquisitiu que passa d’una mà a una altre, “Vol tiquet?”, negativa contundent i gracieta fàcil “No li dec comptes a ningú”, riure forçat, “bosses?”, “esclar, no puc pas portar-ho tot a la mà”. Si això, agafen més, que són gratis, total només trigarà 3oo anys a biodegradar-se i deixar de fotre l’ambient. Una mala mirada, ho hauré dit en veu alta? El cert és que m’és igual si m’ha sentit. Se’n va sense acomiadar-se, ara ja té el que vol.

“Bip...bip...bip”, de nou. Un somriure, poder adquisitiu que passa d’una mà a una altre, “Vol tiquet?” , negativa contundent i gracieta fàcil “No li dec comptes a ningú”... “Bip...Bip...bip”. Un somriure, poder adquisitiu que passa d’una mà a una altre, “Vol tiquet?”... “Bip... bip... bip”, ja no sóc capaç de somriure, millor no forçar-ho, quan forço el somriure semblo un maníac.

Sento com em passa la vida en aquella caixa, com cada segon passat al costat d’aquella cinta em converteix més en una peça de la maquinaria de consum, no sóc sinó un engranatge més, un xip. Ara passa magdalenes per el làser, ara fregalls, ara marca el codi del pa, ara el dels préssecs, i el “bip, bip” va ressonant en el meu cap, perforant-me el cervell amb la lentitud i la constància amb la que ,gota a gota, es formen les estalagmites.
Aquest so que resulta per mi tant terrible i feridor com el xerric de la dalla de la Mort quan aquesta l’afila, segurament la mort troba tan tediosa aquesta feina com jo la meva.

- David, et toca anar a esmorzar.-. El to és sec, totalment indiferent, acabo d’atendre el client i em giro, encara que ja sé qui és l’home que s’ha adreçat a mi. És en Carlos té un any més que jo però va començar a treballar tres mesos abans i ara és encarregat.

Ni tan sols li dirigeixo la paraula, cap ho manifesta obertament però el seu to sempre m’indica que em menysprea i que si fos per ell jo ni tan sol hauria d’existir. És terriblement petulant i a sobre mediocre, l’odio amb tota la meva ànima.

Només disposo de quinze minuts per a descansar i tampoc tinc massa gana, em decideixo per agafar alguna peça de fruita de l’estant, “Pera o préssec?... Poma”, decidit m’ajupo per a recollir la verdosa esfera.

- Perdona, no trobo les espelmes d’aniversari... què no en teniu?-. Tot el meu cos s’enrigideix de sobte, la veu que he sentit a la meva esquena és inconfusible.

Ni tan sols sóc capaç d’alçar-me, l’únic moviment que aconsegueixo de fer és aixecar el rostre. Al meu davant el mirall de l’estant em torna el meu reflex, envoltat de fruites de tots els colors i formes, d’una maduresa que ratlla ja la podridura.

Però darrere meu l’espill em torna una imatge que em fa oblidar del tot l’estat de les fruites. Ella. Es troba al darrere però ni el pintor més maldestre podria aconseguir que fos una imatge de fons, ella sempre és protagonista, perquè brilla amb llum pròpia, perquè és ella , perquè el seu rostre obligaria a qualsevol que presenciés el quadre a quedar-se captivat observant-la, ignorant la resta de la composició perquè d’una forma fonamental i indiscutible i, per sobre de tot, ella en si mateixa és art.
I jo miro el seu reflex i desitjo de tot cor continuar mirant-la i, alhora, desitjaria ésser en qualsevol altre lloc menys allà.

A poc a poc em vaig dreçant, però sóc objecte d’una paràlisis evident i una tremolor incontrolable. No ho puc evitar, no sóc ni tan sols capaç de mirar-la, em limito a contemplar el seu reflex amb una expressió inescrutable, fosca, amarga.

Ella segueix la meva mirada amb curiositat i veu el nostre reflex en el vidre, somriu encantada en veure’s envoltada de tant color fruital, però aleshores veu el meu rostre i l’expressió li canvia, primer sembla confosa i després una mica nerviosa, probablement pensant si m’ha dit quelcom d’inadequat que expliqui la meva rigidesa i la duresa de la meva expressió.

- Què... què et trobes bé?-. M’acaba preguntant amb veu suau i sol•licita. Jo responc amb un silenci, sempre és així, mai sóc capaç de parlar-hi, des de que ve al supermercat que l’admiro en la distància, però sempre m’oculto o desvio la mirada quan és a prop meu, simplement, no sóc capaç d’estar a prop d’ella, la desitjo massa i em sé massa inferior com per aconseguir-la.

M’està mirant cada cop més preocupada i no tinc més remei que girar-me, per fer-ho haig de reunir tot el meu autocontrol.

- Es...estic bé.- Ella torna a somriure, però és un somriure lleu la meva expressió no s’ha suavitzat ni una mica i probablement l’estic incomodant.

- Segur que estàs bé? -. Mutisme

- Bé... si tu ho dius, et preguntava si teniu espelmes d’aniversari...-. Fa estona que estic transpirant i tot jo tremolo, estic massa nerviós.

Desitjo amb tot el cor que ella se’n vagi, que no em miri més amb aquella mirada de subtil preocupació que em demostra que sóc un imbècil i em comporto davant d’ella com a tal i ,alhora, sé que quan hagi desaparegut em sentiré trist com mai i l’únic que em farà sobreviure un dia més serà la possibilitat de que l’endemà ella torni entrar al supermercat i la vegi de nou.

- Si, si que tenim espelmes d’aniversari.- Una veu encantadora amb accent sud-americà respon per mi. En Carlos, em giro i veig que adreça a la noia un somriure encísador, sota el qual s’amaga una ànsia depredadora, una voluntat d’aconseguir un nou trofeu que falta a la seva col•lecció. – Amb molt de gust t’ensenyaré a on son.-La noia somriu encantada i es deixa acompanyar. Mentre la guia li posa una mà als lumbars i li somriu encantador com si no passés res. Ella li retorna el somriure.

Jo, que fins fa poc sentia com se’m retorçaven els budells, m’adono que ara , literalment, no noto res. M’he quedat completament buit, en el sentit més franc i dolorós de la paraula. El meu cos es mou sol, com un autòmat, i em força a sortir del supermercat i a mastegar mecànicament una poma.

Però alguna cosa m’obliga a girar-me un últim cop i contemplar-la, veig com ella ,ja amb les espelmes, es dirigeix a la caixa però mira aquí i allà com si busqués alguna altra cosa o a algú. Es gira cap a en Carlos i li fa una pregunta que jo no sento, ell somriu i fa un gest amb la mà que indica a la noia que no s’ha de preocupar per res, al que afegeix amb to jocós: “No et preocupis per ell, esta sonat”.

Riu per els descosits del seu propi comentari i ella somriu educadament i fins i tot fa una petita riallada contagiada per el riure musical del noi.

Decideixo que ja he vist prou, mentre mastego la poma m’allunyo carrer enllà, aprofitant el temps de descans que segurament ja he exhaurit de sobres, tan hi fa, és més que evident que en Carlos no em trobarà a faltar.

Sento una ira com no l’he sentida mai, tinc ganes de plorar però sobretot tinc ganes de fer mal, molt mal. Odio en Carlos encara més si això és possible i sé que el mataria sense dubtar-ho... però no ho puc fer se’m podria relacionar massa fàcilment amb el crim. Però ell no és l’únic indesitjable a prop, per sort Girona és una ciutat i com a totes les ciutats la mala gent corre per tot arreu infestant els carrers com un verí. Un verí que jo m’encarrego de purgar tan sovint com puc i m’abelleix de fer-ho.

De sobte noto les galtes humides, plou? No, estic plorant, que estrany... fa anys que no ploro, és una sensació curiosa, la gola em fa tant de mal que sembla que m’hagi de rebentar però no emeto cap so, em limito a rajar llàgrimes amb tanta intensitat que semblo una font inacabable, gota a gota aquell plor em comprimeix més el coll i, com que no crido, també els pulmons comencen a funcionar amb dificultat. M’ofego i el pit em fa mal, noto com si em clavessin ganivetades al cor, una rere l’altre, desitjo que aquestes fiblades em matin... però sé que no es pot morir de frustració i probablement tampoc moriré dessagnat a causa del desamor, malgrat que pagaria el que fos perquè el meu cor deixés de bategar... potser així no em faria tan de mal.

Després de passar la resta de la jornada al supermercat, on el silenci era encara més tens que habitualment, probablement en Carlos percebia la meva hostilitat; he decidit agafar el bus per anar cap a casa, m’he assegut al darrere de tot i he esperat, a la segona parada han entrat tres joves vestits amb samarretes curtes i pantalons amples, dos d’ells portaven gorres tirades cap a un costat de la cara. Les samarretes els anaven molt estretes i els poderosos músculs se’ls marcaven sota el teixit, probablement anaven habitualment al gimnàs.

Veig en ells uns candidats en potència i durant una estona els observo, al cap de poc temps els llavis se’m corben en un somriure de pur menyspreu.

Des de que han entrat han començat a escoltar música amb els mòbils a tot drap i xerren fort, fent gala d’una mala educació i d’una estupidesa considerables. Una senyora gran els hi demana siusplau si poden afluixar la música, que té una lesió al timpà i li molesten els soroll forts. Ells se’n riuen i l’envien a passeig, durant la resta del viatge es dediquen a burlar-se de la pobre senyora, que quan baixa respira amb dificultat, probablement angoixada per la situació que ha viscut.

Si, definitivament he trobat la classe d’escòria que no hauria d’existir i, si, decideixo que és hora de fer de la meva ira quelcom constructiu per a la societat.

Baixo a la mateixa parada que ells i els segueixo discretament, per sort es van aturant a les respectives cases al cap de poca estona. Ja sé a on viuen.

Torno a casa i espero a que es faci de nit, aleshores em vesteixo amb una samarreta curta de color negre i una sudadera amb caputxa del mateix color, a joc amb un buf que m’oculta parcialment el rostre i uns pantalons i unes bambes negres. Agafo la motxilla on porto habitualment tot el que necessito per les nits com aquella.

A les tres de la matinada surto silenciosament del pis. No tornaré fins a l’alba.

martes, 18 de mayo de 2010

Caida de Dioses. Capítulo 3

- Cargad los caballos más deprisa patanes! -. El rugido del capitán de la guardia hizo que uno de los animales se encabritara i desestabilizara momentáneamente la estructura, Darric y yo nos abalanzamos sobre la palanca para mantener el aparejo lo mas quieto posible. Cuando el animal se calmó y las maderas que lo sostenían parecían haberse estabilizado soltamos lentamente la palanca, asiendo lentamente los mandos, poco a poco el animal fue desapareciendo de nuestro campo de visión, adentrándose en las profundidades de la garganta.

- Podéis ir frenando… casi a llegado abajo.- Lur estaba asomado al borde del acantilado, vigilando el descenso del montacargas. Taïs y Jarod junto con la mayoría de las huestes de Lord Faris se encontraban en el interior del profundo abismo, encargándose de bajar a los animales de los señores y preparando el campo de batalla.

A lo largo del abismo se habían construido dos docenas más de grúas como la que manejábamos, hechas de maderas nobles y resistente cordaje varias decenas de soldados se encargaban de cargar el material del campamento en las estructuras y bajarlo hasta el fondo de la garganta donde otros tantos preparaban todo lo necesario para el combate.

Llevábamos desde las seis de la mañana dedicados a esta ardua labor, era preciso que todos los hombres estuvieran armados y preparados para combatir antes de que el sol estuviera en lo más alto del cielo.

Pese a que no habíamos dormido el trabajo avanzaba a muy buen ritmo, todos sabíamos lo que nos jugábamos en aquella batalla, nada podía fallar pues de nuestra preparación dependía no solo nuestras vidas también las vidas de millares de personas que poblaban “La Brecha”.

Con un sonido seco, la plataforma del montacargas llego de nuevo, mientras Darric aseguraba la palanca, yo me gire hacía Tom, el Capitán de la guardia de Lord Faris, para que nos dijera que caballos habíamos de cargar ahora. Lo vi con la rodilla izquierda hincada en el suelo y el rostro hacía el suelo y durante un momento no entendí el porqué de su postura, entonces una voz profunda y templada me sorprendió a mi diestra:

- ¿Cómo avanza el trabajo? -. Ladeé la cabeza sorprendido y contemplé a dos hombres encima de los caballos más portentosos que había visto en mi vida.
El primero un enorme semental blanco como la nieve, tenía un andar esbelto y grácil, su postura era la imagen de la nobleza y su larga crin reflejaba la luz solar, provocando bellos juegos de luces a su paso, era la viva imagen de la belleza. El segundo era un robusto caballo bayo, sus fuertes patas auguraban una notable velocidad en combate y una potencia sin par en la carga, de súbito reconocí a aquel caballo se llamaba Yagir y era el caballo de Lord Wilard Faris.

Cómo un idiota alcé el rostro y vi a mi Señor ataviado con un jubón morado con el águila Dorada de los Faris cosida al pecho, una capa con los colores de su casa se balanceaba a sus espaldas mecida por el viento y a su lado estaba ni más ni menos que Lord Kairium, ataviado con una casaca de terciopelo azul oscuro con la luna ,símbolo de su casa, estampada en el pecho con hilo de plata, lucía una capa de seda plateada atada a los hombros por un broche con el símbolo del Dios tzrail.

Hinque mi rodilla en el suelo con tanta premura que alce una nube de polvo a mí alrededor.

Los dos Lores se echaron a reír.

- El trabajo avanza a buen ritmo mi Señor, pero si lo deseáis podemos acelerar aún más el ritmo…-.

- No hace falta Tom, no hace falta, aún quedan horas para la llegada de Lord Regis…-. La profunda voz de Lord Wilard siempre me traía una extraña calma. – No hace falta fatigar a nuestros valientes guerreros antes del combate… ¿no opinas lo mismo soldado? -.

Alcé el rostro unos instantes:

- Si, mi Señor.-. Lord Wilard sonrió, su rostro de facciones anguladas transmitía una gran fuerza y su pelo castaño tan solo tenía unas hebras plateadas pese a sus noventa y cinco años de existencia. Entonces una voz suave, como de terciopelo preguntó:

- Tu Señor me ha dicho que llevas más de diez años combatiendo a su servicio, ¿es correcto?-. Por un fugaz instante dirigí la mirada al rostro de Lord Kairium, pero desvié mi vista al suelo inmediatamente. Nunca había visto tan de cerca al gran Lord y si su voz me sorprendió por su suavidad no menos impactante era su rostro, nada en él indicaba que tuviera casi sesenta y cuatro años, si había algún símbolo de vejez en los Lores Sangredivina sexagenarios que había conocido hasta entonces desaparecía por completo en el rostro de aquel Señor de Sangre Pura. Su pelo rubio caía en cascada hasta sus hombros y su piel blanca contrastaba con el azul de sus ojos, sus facciones eran finas y afiladas, casi aquilinas. No aparentaba más de veinte años .

- Si, mi Señor, llevo diez años y nueve meses al servicio de la Gran Casa de los Faris.-.

- ¿Han sido unos buenos años?-.

- Si… si mi Señor, pese a la dureza de los combates librados, siempre me he sentido orgullosos y feliz de pertenecer a la noble hueste de Lord Faris.-. Respondí, algo confuso por la pregunta, “¿a dónde quiere llegar?”.

- Me alegro, Lord Faris me ha comentado lo orgulloso que tu Capitán Tom Arril , aquí presente, se siente de ti; afirma que eres un fiero luchador y un gran corredor, es cierto? -. Los halagos del Capitán me tomaron desprevenido, hasta lo que yo sabía Tom Arril sólo hablaba de sus hombres en términos como “Panda de haraganes” o “Ese sucio montón de escoria”. Aún turbado por lo súbito de los halagos respondí sin pensar:

- Soy el más rápido de todo el ejército y un buen soldado -. Inmediatamente me callé, sorprendido de mi propia pedantería. Por el contrario Lord Kairium se limitó a asentir con aprobación.

- Bien, entonces eres el hombre que necesito… tengo una misión para ti. Si la cumples cómo se espera de ti te aseguro que me encargaré de que se te promueva a escudero de alguno de los grandes Lores.- No sabía que decir, todo aquello me estaba tomando por sorpresa, lo único que sabía con certeza era que nunca podría negarme a una misión encomendada por un miembro de la Casa Lunar, hubiera recompensa o no de por medio, estaba obligado a bajar y subir siete veces el infierno y traerle la cabeza del Diablo si así me lo pedía.

- Sea cual sea vuestra voluntad mi Señor, la cumpliré.-

Lord Faris sonrió orgulloso:

- Te dije que era el hombre que necesitabas, lord Kairium.- El Lord se limitó a asentir con serio ademan.

- Esto es lo que quiero que hagas, vas a…-. Un estruendo como el de una montaña al desmoronarse resonó por todo el campamento. Todos nos giramos al unísono.

- ¿Qué ha sido eso? -. Preguntó Lord Faris mientras intentaba controlar a su caballo que relinchaba nervioso.

- Viene del otro lado del campamento! -. Gritó Tom Arril. Sin mediar palabra Lord Kairium hizo girar a su poderosa montura y cruzó el campo lleno de tiendas al galope, Lord Faris lo siguió y Tom y Darric. Yo reaccioné tarde, pero aún así era más rápido que lo demás y logré adelantarlos. Esquivando varias tiendas a medio desmontar y algún que otro resto de hoguera llegué al final del campamento, junto a miles de soldados y caballeros que también habían corrido hasta allí atraídos por el estruendo.

Al frente de todos estaban Lord Faris y Lord Kairium divisando desde la altura de sus nobles monturas el campo que se extendía centenares de metros en la otrora orilla oriental del río Iris.

Una nube de polvo enorme se divisaba a lo lejos, tuve que forzar mucho la vista hasta que pude distinguir a los pies de la polvareda algunos jinetes, pasados unos segundos incluso pude distinguir los colores del primeros de ellos. Una figura plateada sobre campo Verde y negro.

- ¿Lord Regis? -. Susurré atónito.
Una suave voz aterciopelada me respondió, con tono sombrío.

- Si, y no viene sólo. -. Lord Kairium desenvainó su espada y se giró hacía todos los guerreros congregados a sus espaldas. – Preparaos, cargaremos contra ellos -.

Algunos murmullos incrédulos sonaron entre la multitud, yo dije perplejo:

- ¿Cargar contra Lord Regis? -. El Lord se limitó a señalar hacía la nube de polvo con la espada.

Se oyó otro estruendo formidable, procedente del interior de la nube y, súbitamente una enorme cabeza asomó de ella, varios metros por encima del suelo.

Un rugido ensordecedor hirió el aire y nuestros oídos. Dos cabezas más salieron del interior de la nube, seguidas de cuerpos semejantes a montañas en movimiento.

- Mizratz -. Esa palabra recorrió el campamento como un clamor atemorizado.

Lord Kairium se giró hacía el ejército:

- Venganza -.

lunes, 17 de mayo de 2010

Caída de Dioses. Capítulo 2

- Maldito bastardo, como has podido sacar las tres damas con 4 dados! -. Masculló el viejo soldado entre dientes, mis otros contendientes soltaron sendas exclamaciones de enfado ante mi buena fortuna.
- Eres un mocoso con suerte… maldita sea! -. Soltó un escupitajo, para luego reír a carcajadas mientras me palmeaba con rudeza los hombros.

- Jarod, tengo casi veinticinco años, pronto ara diez que servimos juntos a Lord Wilard… no crees que podrías dejar de llamarme mocoso? -. El viejo me ignoró, recogió sus 4 dados y los colocó en un pequeño cubilete de madera.

El ruido de los dados entrechocando en el interior del cubilete llenó el aire cuando lo volcó contra el suelo con violencia, los otros 4 jugadores nos arracimamos entorno al anciano, expectantes ante el resultado de su tirada. Aprovechando la atención de la que estaba disfrutando, el viejo se demoró un poco.

- Vas a descubrir tu jugada de una vez o esperas a que a todos nos salgan canas como a ti?! -La voz de Taïs restalló como un látigo en medio del silencio.

Incluso Jarod sonrió, todos conocíamos sobradamente el carácter hosco del norteño, era una de las últimas incorporaciones a las huestes de la Casa de los Faris, pero aún así ya llevaba cerca de seis meses a nuestro lado. Se rumoreaba que lo habían echado del feudo del Señor August Partir por beneficiarse a una de las muchas amantes del Caballero, tras aquello trabajó como mercenario durante algunos meses hasta que Lord Wilard Faris lo acogió en su ejército, sin duda secretamente divertido por la humillación sufrida por Partir.

Su carácter adusto no evito que cuajara perfectamente entre los recios y sencillos soldados del Lord Sangredivina, pese a que era objeto de algún que otro ingenioso mote y burla, detalle que confirmaba sobradamente su integración al equipo.

- Taïs, te has planteado sacarte alguna vez el pepino que llevas incrustado en el culo? O es que te gusta demasiado que te den por detrás como para hacerlo?-. Las carcajadas hendieron el aire de la madrugada, Taïs se levanto hecho una furia, pero Darric y Lur lo detuvieron con ademan amigable. Jarod y yo nos limitamos a reír.

- Viejo, tu espada no es tan afilada como lo son tus palabras, cuida lo que dices…-. Dijo mientras se sentaba de nuevo.

Jarod se limito a sonreír con tranquilidad, ambos sabían que nunca llegarían a las manos por muchas pullas que el veterano lanzara, se respetaban demasiado como para entablar combate por una estupidez.

- 3 Coronas -. Proclamó Jarod y, antes de que ninguno reaccionara, alzó el cubilete. Una calavera, un ciervo, una corona y una dama aparecieron en la cara superior de los dados.

- Por Tzrail, que jugada más mala Jarod! -. La única respuesta al comentario de Lur fue otro escupitajo.

De mala gana el veterano pasó el cubilete a Darric que proclamo que sacaría 3 ciervos, pero solo consiguió dos ciervos y una pareja de lunas, a Lur no le fue mucho mejor, apostó por tres Lunas y sacó 3 ciervos y una calavera, empataría con mi jugada si no fuera porque yo además de sacar tres Damas había acertado en mi apuesta. Por último le tocaba el turno a Taïs, nos miramos con complicidad, yo seguro de que me llevaría el bote reunido a nuestros pies y él confiado en la suerte que le conferían los extraños dioses paganos en los que creía.


La madrugada estaba ya muy avanzada, faltaba poco para el alba, pero ni de lejos éramos los únicos soldados despiertos a aquellas horas. Prácticamente los veinte mil infantes que formaban aquel enorme ejército padecíamos insomnio a causa de la terrible batalla que habríamos de librar; charlas, paseos y partidas de dados en pequeños grupos como el nuestro se repetían a lo largo de la linde oriental del acantilado. Las hogueras chisporroteaban por doquier, iluminando con su cálido haz la fría alborada.
Sin duda era una mala estrategia, pues el humo nos habría de delatar a quilómetros, pero no esperábamos la llegada del señuelo hasta el mediodía.

Con un sonoro chasquido Taïs clavó el cubilete en el suelo con la apertura hacia abajo. De nuevo nos miramos.

- Quieres despedirte de tu dinero?-.

- Apuesta.-. Aún se oían los dados girar en el interior del recipiente.

- 4 Lunas.-. El silencio se hizo aún más pesado y el murmullo de los dados no cesaba.

- Qué raro que un pagano como tu apueste por Tzrail…-. Comente, sonriendo ante el atrevimiento del Norteño. –Descubre. -. Él sonrió a su vez y levanto el cubilete.
Para nuestra sorpresa los dados seguían girando.

- Admirad la fuerza del gran Taïs!-. Exclamó Jarod con sarcasmo.

Un dado empezó a girar de forma más inestable, y luego un segundo y un tercero lo siguió. Todos nos acercamos expectantes. El primero se balanceó un momento y cayó. Una calavera. Yo solté una exclamación de júbilo al tiempo que Taïs maldecía. Pero entonces otro dado se paro, con un sonido seco. Una segunda calavera. Nadie le hizo el menor caso, aunque sacara tres yo había apostado y acertado ganaba pasara lo que pasara pero…

El tercer dado cayó, tres calaveras. Todos palidecimos visiblemente.

- No me jodas.- murmuró Darric.

- Es imposible…-. La voz de Jarod había perdido todo matiz jocoso. El dado empezó a trazar círculos más amplios y lentos.

- Ha… habíais visto nunca un dado que tardará tanto en caer…? -. Pregunto con un hilo de voz Lur, el más joven del grupo.

Todos teníamos en nuestra mente la misma combinación y rezábamos para que no apareciera, incluso Taïs parecía haber perdido aplomo.
El dado golpeó contra una piedrecita y dio un pequeño brinco antes de posarse en el suelo de nuevo, giró dos veces sobre sí mismo. Contuvimos el aliento. Un tercer giro. Una cuarta calavera apareció ante nuestros ojos.

Ninguno reaccionó, todos sabíamos lo que significaba. Era un augurio muy antiguo, probablemente perteneciente a las creencias anteriores a la creación de los primeros poblados de “La Brecha”, el peor augurio antes de la batalla.

Taïs rompió el silencio:
- Lo… quiero decir… sólo es un juego no significa nada… un simple juego.-

Todos lo miramos y vimos que no creía sus propias palabras. Súbitamente se alzó:
- Estoy harto de jueguecitos, me voy a dormir... si vosotros os creéis estos cuentos de viejas… peor para vosotros, yo prefiero confiar en mi espada.- La mirada que nos dirigió era feroz, como esperando que rebatiéramos sus afirmación. Sin duda tenía miedo, como todos nosotros.

- Taïs yo…-. Lur lo miró dubitativo con los labios temblorosos, solo tenía dieciséis años y había sido nombrado escudero del hijo de Lord Faris, en unos años podría ascender a caballero ,si Tzrail lo permitía, sin duda esperaba con ansias aquella batalla para demostrar que su ascenso había sido merecido. Pero ahora estaba aterrado, el augurio era claro, ninguno pasaríamos de aquel día y si nosotros caíamos “La Brecha” entera sucumbiría con nosotros.

- No te mees en los pantalones mocoso… el culo rígido tiene razón, solo es un juego.- Lur miró al veterano esperanzado.

- Tú crees?-.

- Claro, cómo podríamos perder este combate? Somos más de treinta mil guerreros , incluidos los jodidos lores Sangredivina, tu aún eres joven y no has vívido las batallas entre los grandes Señores pero te aseguro que acojonan cuando luchan entre ellos, el choque de sus espadas resuena como el tañido de mil campanas en medio del campo de batalla, cada uno de ellos vale por más de cien… y por si fuera poco estamos capitaneados por el más poderoso de todos ellos, Lord Kairium de la Casa Lunar. Los guerreros de la Casa Lunar conservan intacto el poder del Dios Tzrail en su sangre, por sus venas corre aún hoy en día la fuerza de un Dios… Dime chico, qué crees que pueden hacer tres ridículos Demonios contra esto?-. Soltó una carcajada, Lur se tranquilizó e incluso esbozó una ligera sonrisa, los demás nos obligamos a sonreír pero ,aunque no lo dijimos, todos teníamos en la cabeza un detalle que a Jarod se le pasó mencionar:

Los tres ridículos demonios ya habían matado a dos miembros de la Casa Lunar.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Caida de Dioses. Capítulo 1

- Mi Señor, lo que os proponéis es una locura… no podríais tener a bien considerar…-
- No Jules, ya lo he decidido, los demonios morirán antes de que el sol caiga dos veces-.
- Pero Lord Kairium… Alteza!-. El viejo vio como el último Señor de la Casa del Dios Lunar se alejaba a grandes zancadas.
En el patio más de trescientos Caballeros Sangredivina formaban, los haces de luz incidían en sus inmaculados yelmos y sus bruñidas armaduras provocando un espectacular juego de luces que atemorizaría a cualquiera sin necesidad de contemplar el brillo de las letales hojas que portaban.
A sus espaldas, millares de nobles caballeros mortales intentaban controlar a sus monturas que piafaban y relinchaban con nerviosismo, impresionadas probablemente por la grandeza de los animales que portaban a los lores. Los impávidos corceles de los Sangredivina contemplaban con regia postura la discusión mantenida en las escaleras de la villa feudal entre el Lord y Jules Jartkin, amo de la casa y Señor de noble casta divina. Al pie de la escalera sus cinco nobles hijos de Sangredivina esperaban al Senyor Kairium, yelmos en mano se disponían a responder a la llamada del último hombre que conservaba intacta la sangre del Dios Tzrail.

Cuando el lord Kairium llego al pie de las escaleras saludó a estos con un leve movimiento de cabeza y les indicó que lo siguieran. Al unísono, los cinco se pusieron el yelmo y cabalgaron hasta reunirse con sus trescientos hermanos.
Desde la cima de la portentosa escalera esculpida en roca roja, Jules Jartkin contemplo apesadumbrado la marcha de sus hijos, sabiendo que ya jamás habría de contemplar sus rostros de nuevo. El menor no tenía más de 20 años, apenas había vivido nada ni en el computo mortal, aún menos podía considerarse preparado para combatir en el computo de los Sangredivina. Aún así Lord Jules sabía que nunca podría detenerlos, aunque desobedeciera el mandato de su Señor Kaiurium, cosa que ,por supuesto, no haría.
Así pues el hombre, que había vivido casi ciento ochenta años y estaba ya en el ocaso de su divina existencia, pensó, mientras toda la hueste se alejaba, que estaba asistiendo al fin de la existencia de la Casa de los Jartkin, así como al fin de muchas otras Casas algunas tan antiguas cómo la mismísima “Brecha”.

Desde nuestro asentamiento en las afueras del feudo, contemplamos como los caballeros galopaban hacía nosotros.
Era, en verdad, un grandioso espectáculo contemplar a aquellos casi doce mil caballeros nobles galopar en perfecta formación, con los más de trescientos Lores Sangredivina al frente. La velocidad que llevaban y los colores de sus miles de estandartes y armaduras los asemejaba a un arcoíris en movimiento.

Inmediatamente los generales nos hicieron levantar y colocarnos en formación.
Éramos casi veinte mil soldados de infantería, cada uno de nosotros formaba parte de las huestes de alguno de los Lores o de sus fieles caballeros mortales. A todos se nos henchía el pecho de orgullo al contemplar el valor de nuestros Señores que durante tantos años habían combatido en fútiles guerras por el territorio, unidos ahora bajo el estandarte de la casa lunar para enfrentar a la amenaza Bakala.

Cuando los caballeros se pusieron enfrente de la columna, empezamos a avanzar por el pedregoso camino que comunicaba las tierras de Lord Jartkin con los feudos de los Señores Turin y Farisio, hermanos al frente de la noble Casa de los Balir.

Nos dirigíamos hacía la Garganta del río Iris. Años ha el río Iris causaba, debido a su enorme caudal, periódicas inundaciones del territorio en época de lluvias.
Durante muchos años este hecho causó el tormento de los pobres aldeanos y campesinos que vivían en los alrededores, pero como el río se encontraba en medio de los territorios de varios Lores y señores menores ninguno se atrevía a remendar el problema por miedo a iniciar una reyerta territorial con los demás.
Cansado del asunto y viendo que, de todas maneras, los nobles Señores iniciaban reyertas tan a menudo como podían con o sin la excusa del río de por medio, Lord Garian, Señor de la casa Lunar y noble padre de Lord Kairium, decidió apropiarse él mismo de los territorios adyacentes al río a golpe de espada.
Con la inevitable capitulación de los Lores y Señores y sus juramentos de vasallaje, el gran Lord decidió desviar el curso del río y regularlo con una presa a fin de acabar con el problema.
Como resultado de la alteración de su curso, la cuenca ahora vacía del Iris había dado lugar a un enorme cañón de piedra de varios metros de altitud, lleno de escombros de piedra descomunales y cimas (anteriormente isletas) que se alzaban por doquier.

Aquel fue el territorio escogido por el Señor Kairium y los otros Lores para entablar combate contra los Colosales Mizratz.
Todos confiábamos en que el monstruoso tamaño de los demonios, que los hacía tan peligrosos en terreno llano, se convirtiera en una debilidad en medio del traicionero terreno de roca, con altitudes tan desiguales y riscos que surgían aquí y allá, todo parecía indicar que la movilidad de los Titanes se vería considerablemente mermada y el Lord tendría la oportunidad de cumplir su ansiada venganza.

Así pues, tras horas de agotadora marcha llegamos al borde del acantilado, otrora linde occidental del rio, y acampamos allí a la espera de que el señor Regis y su hueste atrajera a los Titanes hasta la red natural que les habíamos tejido.
En castigo por atacar al Lord, y salvarlo de una muerte segura a manos de los tres Mizratz,a sus cuarenta fieles caballeros ,con el Señor Sangredivina Regis, a la cabeza les fue encargada la peligrosa misión de convertirse en el señuelo que atraería a los Bakala hasta la Garganta del Iris.

Casi ningún hombre pudo pegar ojo aquella noche, todos estábamos demasiado ansiosos por entrar en combate y poner fin a los crueles actos que los malditos Mizratz estaban provocando por toda “La Brecha”. Ninguno lo admitiría nunca, pero desde el más poderoso de los Lores Sangredivina hasta el más humilde escudero allí presente sentía en sus corazones la fría tenaza del miedo, aunque ni una sola vez acudió a nuestra mente la idea de huir. Por primera vez en muchos años cada soldado tenía la certeza de que combatía por una causa con sentido, la defensa de su patria y la protección del pueblo eran los motivos por los que siempre no habrían habido de llamar para combatir, nunca por absurdas guerras entre nobles por afrentas que no nos concernían o territorios que no nos importaban. Ahora ya no luchábamos hermano contra hermano, luchábamos hombro con hombro para proteger a nuestras familias y a las familias de nuestros hermanos de espada. Ahora combatíamos por nosotros mismos, no porque fuera el deseo de nuestros Nobles Señores.

Pese a que creía firmemente que al fin combatía por una causa noble, lo cierto es que la madrugada estaba ya muy avanzada y el manto del miedo me aferraba impidiéndome conciliar el sueño.
Harto de dar vueltas y vueltas infructuosas en la manta de campamento (casi la única cama que conocía después de tantos años sirviendo como soldado) decidí levantarme a dar un paseo, a fin de relajarme.
Al descorrer la cortina de mi tienda, contemplé, sorprendido, que no era el único que parecía padecer de insomnio. Decenas de soldados estaban repartidos por todo el prado al lado del acantilado. Sonreí ante la nada usual actividad nocturna, estaba acostumbrado a que los campamentos se convirtieran en un silencioso templo del descanso por la noche, por lo general, cuando me tocaba guardia, incluso me encontraba a los centinelas a los que había de relevar dormidos como chiquillos. Pero claro, aquella noche todo era distinto.

domingo, 2 de mayo de 2010

Caida de Dioses. Prologo

Miro de reojo a los jinetes que lo acompañan y tiemblo al pensar que podrían ser mis enemigos, inmediatamente el alivio y el gozo me invaden, pues esta vez marchan a mi lado.

Son todos hijos de Tzrail, sangre de Dioses corre por sus venas tan roja como la mía pero mucho más poderosa.

Todos ellos son hermosos y lucen terribles enfundados en sus brillantes armaduras y cotas de malla. En el pecho muestran orgullosos los emblemas de sus casas, rodeados todos ellos por la circunferencia de plata, signo que los caracteriza a ojos de mortales y Inmortales como herederos del dios Satélite.

Guerreros curtidos en mil batallas, grandes generales que pelearon entre ellos durante decenios gracias a su divina longevidad. Pero hoy no son más que vasallos, pues han sido llamados por el único hombre al que nunca pudieran reconocer como su señor. Kairium, el único, Kairium el incorrupto, el puro, señor de la casa del Dios lunar, paladín de la tierras Orientales de “La Brecha”, portador de la lanza Lunnaris, el arma que otrora forjara Narsium, herrero de los Antiguos, para acabar con los enemigos de los Dioses, hoy, de nuevo, serviría a esta causa empuñada por aquel cuya sangre mantiene aún intacta el brillo del Dios.
Pues este era nuestro propósito, acabar con los Mizratz los terribles seres que atormentaron “La Brecha” en los albores del tiempo, ahuyentados por los dioses y sus paladines hacía milenios, campaban de nuevo a sus anchas por la tierra.

Entraron en “La Brecha” por el paso de La Águila Roja , en su vertiente más Oriental y en unas pocas semanas el caos se adueñó de toda la región, ningún ejército les pudo oponer resistencia hasta que se toparon con las tropas de los nobles hermanos de Lord Kairium, el mayor, Edmund, contaba ya con 86 años y estaba en el apogeo de su poder, aún sin alcanzar la madurez era ya el mejor espadachín de “La Brecha”, el menor ,Cláris, era un guerrero audaz, mejor que cualquier soldado mortal, pero aún inexperto según el computo de los sangredivina. Apenas si contaba con 40 años.

Los dos lores reunieron a sus ejércitos en “Llanura Arida”, la región más calurosa i desértica de todo el Oriente, pese al terreno desfavorable ambos quisieron combatir allí para evitar así bajas innecesarias entre el pueblo llano de sus feudos.
En su precipitación por parar la masacre ocasionada por los Mizratz, presentaron batalla pese a que muchos de sus caballeros vasallos y sus huestes no tuvieron tiempo suficiente para acudir a su llamada. Aún así eran muchos, cincuenta caballeros de la estirpe de Tzrail, los legendarios sangredivina, y dos millares de los mejores caballeros mortales de toda “La Brecha”, acompañados de sus huestes a pie. En total se congregaron en “Llanura Arida” más de cinco mil guerreros, dispuestos a enfrentar los terribles diablos de Bakala.

Para cuando el señor Kairium se enteró de las intenciones de sus hermanos ya era tarde.
Él y su séquito de fieles caballeros mortales partieron de inmediato para apoyar a los lores, pero no habían llegado a “Llanura árida” que supieron que ya todo estaba perdido.

Un hombre voló centenares de metros por el cielo y se precipitó enfrente de la columna de caballeros, sus huesos quedaron destrozados contra la calzada de piedra y sus sesos salieron proyectados por doquier. La columna entera frenó la marcha entre furiosos relinchos de caballos y miradas atónitas.
El mismo lord Kairium pareció perplejo al principio, pero luego su cara muto en horror, convirtiéndose después en una horrible máscara desfigurada por el dolor. Un quejido agónico hendió el aire, convirtiéndose en un alarido terrible.
Lord Kairium se dejó caer del caballo, presa de sollozos y ahogado en sus propias lágrimas, se arrastró hacía el destrozado cadáver, un cúmulo de sangre i vísceras, y volteó lo que quedaba del maltrecho pecho del hombre. Todos los caballeros enmudecieron al unísono.
Una marca, sanguinolenta, otrora emblema orgulloso y símbolo del poder divino, lucía aún en el pecho del desdichado. Una enorme luna de color plateado, atravesada por el símbolo del Dios Tzrail, el emblema de la casa del Dios lunar.
El fallecido era Lord Cláris.

Presa de una febril sed de venganza el Señor Kairium montó su caballo y ,aún con lágrimas reluciendo en sus mejillas, arrancó un galope que ninguno de sus súbditos pudo seguir.
Remontó “La Colina humeante”, elevación que circundaba la llanura, y en su punto más elevado diviso por fin la batalla. Aunque esta no pudiera llamarse como a tal.
Una masacre, eso fue lo que los ojos del Lord presenciaron. Los millares de guerreros congregados yacían esparcidos por toda la llanura, al menos partes de ellos. Todo estaba teñido del rojo de la sangre. Unos pocos guerreros estaban aún con vida, todos ellos trataban de huir enloquecidos. Atrás quedaban sus armas, estandartes y honor, solo sus piernas valían en aquel cementerio y tampoco demasiado, pues pocos conseguían zafarse de las mortíferas garras de los colosales seres que los hostigaban.

Tres, tan solo eran tres los monstruos que Lord Kairium vio, pero a fe del Dios Tzrail que su mera visión helaba la sangre y el corazón del más valiente de los hombres.
Su carne gris, como de roca, estaba matizada por tonos del rojo más oscuro, su piel se asemejaba mucho a la piedra granate de las montañas volcánicas y su tamaño hacía esta comparación plausible. Ninguno era inferior a las 4 astas de altura y su corpulencia era, si cabía, aun más impresionante.
Sus rostros eran mascaras pétreas, de facciones rígidas como las laderas de una cadena montañosa, solo sus ojos , rendijas de luz azulada o roja, hacían que se pudiera concebir aquellas criaturas como algo vivo y no mera orografía.
Con ágiles dedos del tamaño de columnas, los Mizratz se dedicaban a atrapar a los soldados uno a uno. Dos de ellos se limitaban a aplastarlos con sus colosales manos, al tercero parecía divertirlo más el lanzar bien lejos a sus presas, para contemplar cómo se despachurraban contra el suelo, entre risas tan profundas y guturales como el rugir de un volcán cuando sucumbe a su propia ira.
El lord identificó inmediatamente al asesino de su hermano. Su sangre se agitó, todo el hervía y temblaba de pura cólera. Sintió como su corazón mortal exigía a gritos que se saciara su sed de venganza, sintió como su alma inmortal preparaba todo su cuerpo para cumplir con su divino cometido.

Y entonces el lord presenció la imagen que quedaría grabada a fuego en su alma para siempre.
En una fisura de un promontorio, Kairium divisó el estandarte de la casa del Dios lunar, el estandarte estaba atado a una lanza de proporciones descomunales, obstinadamente hundida en la roca. A su lado los restos de un hombre surgían de una enorme grieta en el suelo.
De pronto la imagen cobro sentido, aquello que parecía una descomunal colina de piedra no era tal, se trataba de un cuarto Mizratz, tendido en el suelo, abatido por la descomunal lanza que le perforaba uno de sus ojos. El guerrero responsable de tal hazaña yacía muerto al lado de su arma, con la mitad del cuerpo en la boca del monstruo y la otra mitad fuera, había muerto aplastado por los gigantescos dientes del Titán.
Kairium contemplo desolado a su hermano mayor, ni por un momento pensó que murió como el héroe que era, ni tan siquiera acudió a su mente el hecho de que su hermano seria conocido durante edades por su victoria ante el Demonio. Lo único en lo que podía pensar el lord era en la pérdida de su sangre, en la desaparición de uno de los seres a los que más había amado, en su muerte a manos de seres tan horribles, en el total deshonor de ser devorado por otro ser. No podía asumir el horror que su hermano tuvo que pasar en sus últimos segundos de vida, simplemente el estomago se le removía de asco, pena y ira.

Enloquecido, espoleó a su montura. Gritando como poseído se dispuso a abatirse sobre el Mizratz que tenía más cerca.
No recorrió ni una decena metros ya que los 40 caballeros que lo seguían se abalanzaron sobre él. En unos segundos de desesperada lucha lo abatieron y se lo llevaron lejos del campo de batalla.
Sabían que serían condenados por traidores por tal acción, pero habían jurado proteger a su señor ante cualquier amenaza, aunque el único modo de salvarlo fuera agrediéndolo y la única amenaza su propia temeridad.


Así fue como acabo la batalla de “Llanura Árida”. Así fue como empezó la guerra de los Sangredivina contra los Titanes de Bakala. Así empieza mi historia.

lunes, 22 de marzo de 2010

D' allò que és, d'allò que fou (1)

Fa anys, molts anys, només hi havia foscor i buit i ,enmig del buit, matèria, tan densa, tan concentrada que el més petit gest podia trencar l‘equilibri perfecte que la mantenia unida. I així fou.

Hi ha qui diu que la matèria va implosionar, per xoc atòmic, per despolarització entre cations i anions, probablement ho va fer per avorriment, però això és només la opinió d’aquest que humilment escriu aquest text.

I fou, ja per fi deixa d’ésser el no ésser i fou, però QUÈ fou? Matèria, milers de quilometres de pedres i llum tan encegadora ,tan destructiva , tan brillant que alguns, molts anys després, li posaren , per aquell vici de dir les coses per algun nom que ens soni bé al paladar, Déu. D’altres li partiren la identitat, molt tècnics ells, i separaren el fenomen en causa i efecte, primer fou el Big Bang i després fou l’Univers.
Actualment molts grans científics intenten encara reproduir el fenomen a petita escala, enclaustrats en laboratoris durant anys, provant a nivell teòric milers de formules complicadíssimes o decidint-se per un altre mètode, sens dubte més popular i a l’aire lliure, la drogoaddicció, que també permet veure jocs de llums espectaculars però que, malauradament, esta molt desacreditat per a la societat científica i es que sempre es persegueixen els mètodes innovadors.

En tot cas, la matèria ja hi era, allí romania flotant a la deriva, posicionant-se a poc a poc per estranys malabarismes gravitacionals en un lloc o un altre, esperant, esperant en l’etern silenci, condemnada a ésser per sempre fragmentada, incompleta, estèril.

I de nou, casualitat, estrany fat, error de càlcul, digueu-li com vulgueu , sorgí quelcom diferent del que abans hi havia. Tan diferent, de fet, que no s’acontentava amb girar eternament sense rumb, a la recerca de quelcom imprecís, no, la nova substància tenia un objectiu i el seu objectiu era, paradoxalment, tenir un objectiu. I vet aquí que, cercant aquest objectiu inconcret, la substància s’entossudí a viure i des d’aleshores, ja se sap que tenim poca imaginació, va ésser anomenada VIDA. I, de nou, fou.

I ,amb destí o sense, amb Déus per el mig o casualitats d’allò més irrisòries, la substància s’hi entossudí tant que, al final, aconseguí prevaldre i sobrevisqué.

Hi ara us explicaré com li provà això de la vida... bé, ara no que tinc classe, però us prometo que ja ho faré ,si no és en aquest en un altre somni, fins aviat estimats lectors.

domingo, 28 de febrero de 2010

De filòsof que miren al cel amb malenconia

- Saps? -.

- Què? -.

- Doncs... pensava...-.

- Continua, en què pensaves? -.

- Doncs... res, era una tonteria -.

- Va, ara m’ho dius! No em pots deixar així!-.

- Esta bé, esta bé... doncs res, pensava en si hi han altres móns allà dalt... –

- Altres móns? On?-.

- Bé, si ,ja ho saps... ja m’entens no? -. L’altre nega amb el cap.

- Hosti, doncs... doncs això, allà, entre les estrelles, un altre planeta en el que hi hagi vida intel•ligent... com nosaltres. –

- Què vols dir? Com una espècie d’aliens amb capacitat de raonar?- . El “filòsof” assenteix, poc convençut malgrat tot, i pregunta, amb to vacil•lant:

- Tu creus que hi ha móns diferents del nostre? Amb animals diferents, materials diferents, pensaments, cultures diferents... -.

- Home... jo ho veig complicat, què hi pot haver a part d’això? - . Mira al seu voltant, com reforçant la seva teoria. – No sé, tu creus que, posem per cas, en un altre planeta hi pot haver un prat com aquest? -. Mou les mans , com si pogués abarcar l’extensió de terreny que s’obre al seu voltant. – O unes muntanyes plenes de fauna com aquelles d’allà el fons? -. De sobte es posa a riure amb ganes, dona uns copets al filòsof i s’aixeca:

- Amic meu, dubto que en tot l’univers hi hagi cap altre espècie capaç de construir cases com les nostres, i ,si ho fessin, segur que serien estranyissimes! No ho sé... “il•lògiques”, no s’assemblarien gens a les nostres cases, tan naturals, tan estructurades i fetes en base a les lleis físiques... Per no parlar dels animals que deurien viure en aquests móns... t’imagines? deuen ser lletgíssims els teus alienigenes... -. L’altre acaba somrient i també s’aixeca.

- Tens raó, no pot existir vida a part de nosaltres i, si existís, segur que seria d’allò més estranya de veure, al cap i a la fi, no hi ha cap disseny natural més útil, pràctic i bell que el nostre...-.

- Si és que som l’hostia! -. Diu l’altre mentre eixarranca les cames com si és disposés a saltar. I així ho fa finalment, salta cinc metres i aterra a la terrassa de casa seva. D’allí estant treu el cap i acomiada al seu amic el filòsof , afegint: - T’imagines què aquests alienigenes teus viuen al terra com les bèsties, enlloc de en una casa flotant com Déu mana? -.

L’altre riu amb ganes mentre s’allunya per el prat d’herba color rosa. Per el camí es troba una d’aquelles muntanyes que el seu amic deia , evidentment respon al típic disseny d’una muntanya, el cim, prim, afuat i recobert de gel, es troba al terra i a partir d’aquest s’estén el cos de la muntanya, eixamplant-se metre a metre fins arribar a la enorme base, quilòmetres per sobre del nostre benvolgut filòsof, que, amb parsimònia, es desplaça al compàs de les seves vuit potes, rient de la seva ocurrència:

“- Vida en un altre planeta, ai, em sembla que hauré de deixar de veure Skooma -"

jueves, 25 de febrero de 2010

“RQS: D’Eufemismes i eufemistes”

Darrerament sembla que la llibertat d’expressió ha sofert un retrocés bestial, no tan pel que fa a coses com violar la intimitat personal de cada un , la “premsa rosa” apuja els seus beneficis a la mateixa velocitat amb la que es destapen casos de corrupció al PP, sinó en quan al que es pot dir i no es pot dir a mitjans divulgatius com els informatius, els programes de debat o, cosa que gairebé ratlla la inconstitucionalitat, els programes d’humor i sàtira.


De fet no cal fer grans peripècies per comprovar com, fa alguns anys, es permetia parlar als informatius de coses com l’atur, el terrorisme o l’educació sense que aquests haguessin de fer autèntics malabarismes periodístics que no ofenguessin al “Gran Germà Censurador”, l’estat o el govern regnant (segons com es prefereixi anomenar a aquesta gran mentida, a aquesta burla, a aquesta parodia què és el nostre Estat del Dret).


Però ja no parlo del contingut de la informació que es permet que arribi a les orelles de nosaltres, aquesta massa amorfa amb cara de butlleta electoral que som el poble (i això si ens trobem en any electoral sinó, directament ni sens té en compte, ni com a vot en potència ni com a res.).

No, jo parlo de la forma, no tan del QUÈ se’ns diu (ja hi hauran altres ocasions en les què parlar-ne) sinó del COM se’ns presenta la informació. M’explico, fa uns anys els programes televisius, radiofònics, fins i tot els primmirats i acomplexats de falsa santedat lèxica anomenats diaris, tenien el luxe, el deure, el dret de dir les coses per el seu nom, que hi havia una guerra, “hi ha una guerra”, que en la citada guerra moren dues-centes persones , ja tenies a l’explotat becari de torn escrivint al guió, teleprompter, o article periodístic pertinent, “en la tal guerra han mort dues-centes persones...”. I tothom tan feliç, la gent escoltava allò i s’horroritzava, espantava, reia... tenia reaccions al que escoltava, per què? Per què entenia amb plenitud QUÈ escoltava.


Avui en dia en canvi ens trobem amb què... “Si, avui les tropes espanyoles han desembarcat a Afganistan en missió pacificadora...”, i la gent pensa des de casa seva: “Hòstia, com mola el nostre exèrcit, nosaltres mai participem les guerres, i ara! Sempre estem en “missió de pau”... anem repartint floretes i donant caramelets als pobres nens d’Afganistan, si en som de bons!”, si, i uns collons! (i se me’n fot que no sigui políticament correcte la paraula), ni floretes, ni caramelets ni hòsties! Nosaltres participem en una guerra de les de tota la vida, enviem soldats a matar a altre gent, gent que potser no ha fet res, gent que és innocent i que per culpa de les nostres accions pot sortir perjudicada, ara en diuen “Danys col·laterals”, queda bé i tot posat per escrit, però senyors, això no és res més que el que abans coneixíem com “controlar, putejar i massacrar a la població civil”, per si de cas són terroristes en potència.


Bé, i no cal ser tan dramàtics, que ara hi ha eufemismes per tot, tria segons gustos i colors, com els condons: “hi ha hagut lleugeres discrepàncies socioculturals a Vic a causa de la nova legislació promulgada per el partit conservador...” que traduït a un llenguatge menys bonic però més entenedor ve a dir: “Hi ha hagut una batalla campal entre els immigrants i la població autòctona provocada per una llei que ha proposat el partit neofeixista...”.


Un altre exemple, “l’economia pateix un lleuger retrocés en l’actual conjuntura a causa de l’increment de la taxa de l'IVA a partir del segon semestre i les mancances alhora d’adquirir recursos hipotecaris per part de les entitats bancàries”, què líric, què poètic, perquè llegir Machado ,cony! puguent trobar la bellesa en cada noticia econòmica... llàstima que en quatre paraules ben escollides i suaus al timpà, que arriben al còrtex cerebral però hi tenen una estada fugaç el què de debò ens estan dient és: “Això no hi ha qui ho aixequi, tu! em pujat l’IVA i , per tant, cada membre de la població paga més, a més cal tenir en compte que Bancs i caixes han tancat tots amb números positius, però com que han guanyat cent mil euros menys que el mateix quatrimestre de l’any passat, no els dona la gana concedir cap crèdit i, conseqüentment, l’economia se’n va a la merda en picat”.


Si és que, al final, als humans no ens agrada saber la veritat, som més feliços amb mitges veritats o millor encara si son mitges mentides dites amb convicció i que sonin bé, es clar què, personalment, prefereixo ser jo qui esculli si vull o no saber la veritat enlloc de deixar que una colla d’eufemistes m’edulcorin la realitat amb els seus carregosos eufemismes.

sábado, 20 de febrero de 2010

Problemes domètics

- I , ja que no tinc res millor a fer, me’n vaig, no sigui que espatllem encara més allò que entre nosaltres no funciona...-


- ... –


- Ah, no dius res? Millor! Per què dir res si igualment la nostre relació no funcionarà!? Cert, millor calla, les teves paraules, buides, sense sentit ni contingut no farien sinó empitjorar el mal ja fet... Com? Si, si... no m’ho puc creure... com tens la barra de mirar-me així!? es que potser no t’he satisfet sempre!? Es que potser no m’he dedicat sempre en cos i ànima a tu? No recordes els sopars de luxe? Les nits estirats al sofà, només tu i jo veient una pel·lícula? Que potser no recordes les passejades per el parc, tu, jo i la tènue llum de la posta?...


- ... –


- No dius res?-


- ... –


- Els teus silencis són més que eloqüents... No val la pena dir res més!- I dient això, l’home agafa d’una revolada la jaqueta d’un penjador situat al rebedor i surt, la porta s’estavella contra el marc amb la intensitat d’una onada contra la platja.

Al sofà dues persones es queden mirant una estona la porta amb les celles arrufades de desaprovació. La primera, una noia de curts cabells color palla, s’alça i es dirigeix a consolar a l’interlocutor del que se n’ha anat fet una fúria.

- Em sap greu Bruna,- Diu tot acaronant-li el frondós pèl -. En Miquel és un bèstia...-.

L’altre usuari del sofà, un noi d’uns vint anys i ulleres de pasta també s’aixeca i es queda al costat de la noia. Sense saber massa què dir, obre la boca un parell de cops, no encertant les paraules adequades, fa un tercer intent:

- Però per què s’ha enfadat tan amb ella? -. La noia es gira encolerida.

- La pobre s’ha tornat a pixar al terra del pis... què carai vol que faci sinó la treu a passejar!-. El noi veu la prova del “delicte” uns metres passadís enllà i somriu.

- Sempre igual, el que em fa gràcia és que li clavi aquestes esbroncades... què esperava que li contestés el pobre gos?!-. Amb gest trist, la gossa mira al noi de vint anys:

- Jo tampoc ho sé, la veritat és que m’he endut un disgust tan gran que , en aquell moment, no se m’ha acudit què contestar-li.-. Va mussitar la gossa amb veu desolada.

martes, 16 de febrero de 2010

2a part de "El conte d'aquells qui no esperen res"

ADVERTENCIA PER AL LECTOR! aquesta és la segona part d'un conte que ,un cop acabat, formarà una sèrie de cinc episodis, en l'últim dels quals es descobrirà el nexe d'unió entre les quatre històries anteriors, que, d'altra banda, es poden llegir en l'ordre que es vulgui ja que no altera el sentit de la trama.
Cal advertir que aquests contes són, en bona part, una lectura crua de fenòmens i personatges deseperats, en molts casos el lèxic utilitzat en les històries pot escandalitzar el lector i ,pel que fa a l'argument en sí, podria molt ben ser que aquest suscítes el rebuig o la repulsa. En tot cas la tesis d'aquests contes no és cap altre que mostrar una imatge el més realista possible d'algunes facetes que nosaltres, els humans, tenim com a civilització i, en un sentit més global, també com a espècie.

Quedeu avisats, estimats lectors.

2a part de "El conte d'aquells qui no esperen res"

Aquesta història no parla d’aquells homes, dones, nens i nenes memorables que acostumen a sortir als relats d’aquesta mena, no parla d’aquesta gent que té unes característiques excepcionals, uns valors a tota prova, un enginy molt viu o un somni que vol acomplir per dur que sigui. No. Aquest relat parla de gent insatisfeta, gent amb problemes gent que es coneix i sap que no té la força per solucionar-los ell sol, gent que té debilitats i gent que no surt airós de cada situació a la que s’enfronta.

En resum aquest relat parla de nosaltres, els humans, reals, tal com som, amb les nostres debilitats i aptituds, amb els nostres valors i les nostres mentides, dites a cau d’orella als altres i encara amb més insistència a nosaltres mateixos per convèncer-nos d’alguna cosa que sabem que no és veritat.

Aquí continua la història d’allò real però desagradable, d’allò cert però estrany, aquí prossegueix el relat de les persones que no esperen res de la seva vida, les persones sense somnis.

2a part de "El Conte d'aquells qui no esperen res: La caputxeta vermella"

Serietat, això em demanaven des de petita, i això els vaig donar.
“No facis això, no diguis allò, això és una bajanada , això no té sentit, no provis això que és perillós, això ara no toca! , no això, no allò, no això, no allò...” odio el no, l’odio, odio els qui em deien “no”... m’odio a mi mateixa per ser un “No” envoltada de “sis”.

Em miro al mirall, i em detesto. Miro el meu rostre de faccions suaus, tan poc marcades com ho és el meu caràcter, ressegueixo la línea dels meus alts pòmuls, i em deturo en la enormitat vàcua dels meus ulls, autèntics fars de llum blava, serien bells sinó fos per la buidor de la mirada, sense expressió, sense ànima, fa temps que la vaig perdre, no em preocupa. Fa temps que no la busco, inquietant.
Un ble de cabells cau de sobte sobre el meu nas, menut, rodó, tan destrament esculpit que no sembla obra de la natura. Rellisca i el daurat fil acaricia suaument els meus llavis, plens, rosats, sensuals... avorriblement sensuals.

Aquesta cara no és meva, és més pròpia d’una nina, una fantasia masculina feta realitat, una altre mostra de la meva manca de voluntat, del meu conformisme: “has de ser perfecta”, em deien, i perfecta vaig ser.

Nena bona treu bones notes, nena maca rep regals, nena obedient compra amor, nena seriosa mendica alabances com gotes de pluja mendica l’assedegat en el desert.

Alço la mà per apartar-me el ros floc, immediatament la vista es dirigeix a l’origen del mal. Si, nena bona no fa res perillós, nena bona no va agafar mai un ganivet per a fer-se mal, les marques al canell, fines i desiguals línies blanques, que destaquen en la pell com les línies de la carretera destaquen en l’asfalt. NO. MENTEIXEN.

Nena maca no va fer-se aquells talls, nena maca no va submergir el braç dins l’aigua, la sensació de coïssor a la pell, que encara ara la fa estremir, tan sols és fruït de la seva imaginació. Nena maca no va rebre cada gota vessada a la banyera com un regal, nena maca no desitjava morir, perquè ho hauria de desitjar? Ho tenia tot, bellesa, diners, talent, intel•ligència, una posició social. Sempre havia estat bona minyona, pares contents, nena contenta, vida fàcil.

Aleshores perquè? Perquè havia cridat i esgarrapat quan el seu cosí la va trobar a la banyera? Per què quan ell la intentava treure de la bassa carmesí ella s’havia resistit amb el seu últim alè de vida? Per què quan es despertà a l’hospital hauria acollit de bon grat ser engolida de nou per la foscor de la Parca? Per què?

NO. Nena maca no va fer mai tal cosa... no en tenia motiu. De sobte va resseguir de nou amb la mirada la seva cara, però aquest cop descendí per la sedosa pell del coll i observà, amb sorpresa, la nuesa del seu cos. Acabava de sortir de la banyera, en altre hora santuari d’un sacrifici ritual, i les gotes regalimaven per tot el seu cos.

Una va descendir juganera per el seu tors nu, mentre seguia el moviment de la gota, la noia anava veient retalls del seu cos, fins que ,amb una peresa digne d’una estalactita en formar-se, va caure fins la zona del pecat.

Una espurna de comprensió va il•luminar el rostre de la noia, la zona del pecat, no era un eufemisme, era un nom merescut i pagat amb sang. Desfeta per records que havien estat profundament arraconats en la foscor de la ment gràcies a poderosos fàrmacs, la noia va caure de genolls a terra.

Els ulls li vessaven amargues llàgrimes, encara no sentia res, el record no era prou nítid, no, ara plorava per el record d’un record. Plorava perquè sentia la reminiscència d’un dolor que la seva ment emboirada encara no reconeixia... la imatge s’anava enfocant.

Tornava a sentir després de molt de temps, el glaç dels seus ulls es va desfer deixant pas a una frenètica expressió d’horror, uns últims retocs i el quadre d’una grotesca situació s’hauria pintat de nou en la seva ment. Una pinzellada... dues... una cara anava apareixent cada cop més perfilada i detallada. Un xisclet agut ,la closa d’ulls i l’obstrucció de les orelles amb els palmells de les mans, com si ocultar els sentits li servís per deturar el record que aflorava a la superfície de l’intel•lecte.

I ho va veure...

Va veure a l’home que la va violar, la seva cara frenètica, la seva força i agressivitat brutals, va sentir el tacte de les seves mans i el seu membre al cos, l’olor del seu alè... i va voler morir de nou. Un crit de pur terror, de pur dolor, d’humiliació infinita va ressonar per tot el lavabo, fent eco per tota la casa.

El so de molts peus trepitjant el passadís, una porta que s’obria, un crit d’alarma de moltes veus familiars. Però ella ja no hi era, la seva ànima havia fugit de nou, l’únic que quedava era un cos que s’abraçava encongit sobre si mateix, bressolant-se amb una ràpida cadència al ritme d’una veu inexpressiva i monòtona. Una greu cantarella ressonava en la petita sala:

“Nena bona, nena maca, nena bona treu bones notes, nena maca és una bona minyona... nena bona, nena maca...”.

martes, 19 de enero de 2010

“RQS: Si no votes, no vals”

Hola de nou, amics del blog, com vaig dir anteriorment he obert una secció nova en el meu blog titulada "Realitats qüestionables de la nostre societat", RQS abreviat molt lliurement.

En aquesta secció escric articles d'opinió sobre fets de la nostre societat que són ,en part o del tot, reals. Com que l'escrit aquí és realment molt subjectiu vaig adherir al títol la paraula "Qüestionables" ja que no espero alliçonar a ningú ni crec que el que escrigui sigui res més que una de les possibles interpretacions de la realitat, tan sols la meva pròpia interpretació de la realitat.

Aquest textos nomès tenen un pretensió: fer reflexionar, per aconseguir-ho a vegades es recòrre a contingut i lèxic que podria escandalitzar al lector, no es que vulgui fer enfadar a ningú, simplement espero provocar una reacció en vosaltres els meus lectors i si a sobre aconsegueixo divertir-vos amb una lectura descarada (encara que embrutida per el meu desastrós estil redactant) em sentiré d'allò més satisfet ja que les meves pretensions inicials es veuran acomplides amb escreix.

Finalment nomès us diré que aquest segon text és més provocador que l'anterior i que espero que em comenteu sincerament que en penseu, ja sigui bo o dolent, perquè una crítica al cap i a la fi no és res més que la demostració de que algú s'ha pres la molèstia de llegir el teu treball i això per si sol ja resulta d'allò més gratificant.

Sense més pràmbuls el text:


“RQS: Si no votes, no vals”


Quan hi ha eleccions tot el país es mobilitza, és indiscutible, tothom esta pendent dels aferrissats debats televisius, tothom escolta amb atenció i esperit crític els discursos dels líders polítics i al carrer només es parla del líder adequat per tirar el nostre país endavant:
-“Conchi! Ezcuchate ayé el discurso del Zapateo?!”-
- “Claro que si Juani! Tiene un plan mú novedoso pá frená el paro y el preció de la vivienda! Aunque yo prefiero a Rajoy, su política social y el plan pá el crecimiento ecognomico són canela fina!"-.

Així és amics, converses com aquestes es reprodueixin a tots els patis de veïns del país, a totes les escoles i a totes les empreses on, per cert, la productivitat es dispara sobtadament, empesa per l’ímpetu de l’humil treballador de peu que ,il•lusionat davant el carisma i la brillantor intel•lectual dels nostres líders polítics, comença a treballar de sol a sol i suplica a crits que li augmentin la jornada laboral perquè també ell vol ajudar a tirar el país endavant.

Si senyor, amb aquest esperit et dona gust anar a votar, ja es veuen els índex de participació electoral, la gent ,ja no és que vagi a votar, es que munta bussos escolars perquè tots i cada un dels habitants anem junts en comunió i sana companyonia a votar. Ja es veuen les rialles de la canalla, tothom llevant-se a les set del matí perquè vol ser el primer a tirar la papereta que decidirà el destí d’aquesta, en altre hora, desavinguda comunitat espanyola, esclar que sí, tota la gent agafada ballant i cantant cap als col•legis electorals al crit de : “a votar alé, alé, alé... a votar alé, alé”.

L’únic que ens preocupa és quines polítiques adoptaran els nostres afamats i cultes representants de la classe política, cada un de nosaltres esta més que disposat a escoltar pacientment els projectes de cada partit, per, un cop haguem escoltat sense prejudicis ni cap tipus de consideració ni qualificació prèvia a cada líder, faltaria més, prendre una mesurada, considerada i sobretot meditada decisió sobre quin pla de govern ens convenç més de cara al futur de la nostra nació.

Aquesta és la prioritat de tot ciutadà, meditar pacient i tossudament els plans dels nostres polítics per prendre la decisió més encertada, tot sigui pel bé del país... bé, l’única, l’única prioritat no és... també hi ha el tema de les Corrides de Toros,
- “Jesú, ven que van a empezà el debate sobre ecognomia”-
- “Uffff... ezqué sabé? hoy torea er José Tomá y tenemó entrada de tendido sombra y claro... Tampoco ez tan importante, si ar final dicen todos lo mismo!”-.

I ,es clar , també hi ha el tema del futbol...

- El debat sobre els plans de l’atur? Ufff... es que avui hi ha Barça i ...-
- Que avui fan el Barça!? I que fas que no has canviat ja de canal que ens perdrem com toquen l’himne!- .


Sense menysprear els esport minoritaris:

- Patxiiiiiii! deja de cortar leña, cagüen zoz! que empiezan el debate sobre terrorismo!-
- Terrorismo? Uffff... es que a esta hora esta por empezar el partido de “Pelota Vasca” así que el debate sobre el terrorismo... “aur!”.

També la religió és un tema bastant comentat...

- Anxela! Do vas ahora?! Que empieza el debate sobre ecologia!-.
- Però angostiño! Ya no recordas que tenemos que ir hacía Compostela que este año toca Xacobeo!-
- Otra vez!!!! Però es que no se acaba nunca e xacobeo!?-.

El teatre, la opera, amb els seus seguidors i els moviments de masses característics que aquestes expressions culturals provoquen:

(...) (...) (...)


Ah! i aquells problemes que porten de cap als estudiants, tan devots i aplicats de ple al seu estudi:

- Hey estudiants de psicologia de la Udg! Que comencen el debat sobre l’educació a la tele i....-.

- Xxxxxt !!!! no molestis que estem veient “Redes!”-.


Bé, però a part d’aquestes quatre minúcies... la prioritat principal és la política és evident.

Es clar, veient el panorama, passa el que passa, ningú sap com ni quan es vota, ningú té la més mínima noció d’aquells partits que es presenten, ni de la seva ideologia, ni dels plans que tenen per redreçar el rumb del país, ni de res en general. Així els resultats de les eleccions són els que són, guanya qui guanya i els partits majoritaris són... bé, a bon entenedor poques paraules són necessàries.

Enmig de tot aquest merder és un alleujament que hi hagin coses tan clares: la consigna per els partits polítics i la societat en general és, “capta tants vots com puguis de majors de divuit anys, que siguin del país i que estiguin en edat de treballar”. Així en les direccions dels partits polítics podem trobar frases, què dic frases?, autèntiques perles de sapiència, que ens aporten els polítics tals com:

“- Els Immigrants, li importen a algú? la meitat no tenen papers i segur que no saben ni llegir ni omplir una papereta, perquè molestar-nos en debatre sobre els seus drets? -”.-

Es clar que si, així dona gust viure en l’estat del dret i de la igualtat, paradigma per antonomàsia de la justícia i la democràcia. De la gent gran, què en diuen?, una aproximació d’algunes de les bestieses que s’han sentit en alguns cercles polítics és:

“- La gent gran, però si ni estudien ni treballen, no són productius! Si es que a sobre ens carreguen la despesa pública amb les seves absurdes necessitats! Perquè tenir en compte el que diuen?!-”. Preciós ,oi? Gairebé poètic. Doncs, encara que sembli mentida, gent que pensa així va aconseguir treure escons al parlament en les últimes eleccions.

Finalment els joves. Dels joves en diuen... bé, no cal citar res literalment, amb tots els absurds plans educatius que s’han fet, amb totes les fonts d’experts que surten parlant del que convé i no convé als joves... algú us va preguntar mai ,abans que tinguéssiu l’edat de votar, què en pensàveu de temes que us afectaven directament com l’educació, la sanitat o els esports? A mi no.

I es que sembla que sinó votes (o no pots votar) la teva opinió no és vàlida en aquesta societat i allò que penses li és indiferent a tothom.

lunes, 18 de enero de 2010

"El conte d’aquells qui no esperen res"

Aquesta història no parla d’aquells homes, dones, nens i nenes memorables que acostumen a sortir als relats d’aquesta mena, no parla d’aquesta gent que té unes característiques excepcionals, uns valors a tota prova, un enginy molt viu o un somni que vol acomplir per dur que sigui. No. Aquest relat parla de gent insatisfeta, gent amb problemes gent que es coneix i sap que no té la força per solucionar-los ell sol, gent que té debilitats i gent que no surt airós de cada situació a la que s’enfronta.

En resum aquest relat parla de nosaltres, els humans, reals, tal com som, amb les nostres debilitats i aptituds, amb els nostres valors i les nostres mentides, dites a cau d’orella als altres i encara amb més insistència a nosaltres mateixos per convèncer-nos d’alguna cosa que sabem que no és veritat.

Aquí comença la història d’allò real però desagradable, d’allò cert però estrany, aquí comença el relat de les persones que no esperen res de la seva vida, les persones sense somnis.

1era part: El Gat amb Botes.

Eren les cinc i mitja del matí i en Marc pujava les escales del seu cèntric pis a la capital Gironina.
Amb pas vacil•lant i mirada tèrbola el jove de 19 anys arribà fins la porta. La seva mà ,tremolosa , cercava les claus en una butxaca difícil d’encertar. Cinc minuts, clau trobada. Cinc minuts, pany encertat.
Amb un sonor xerric la porta del pis s’obre, ni llum, ni calidesa esperen han Marc, tampoc sembla importar-li massa.

De nou amb pas insegur s’adreça cap a un sofà, més intuït que realment observat, i és deixa caure. Un son més fosc que la nit l’engoleix.

Minuts després, que per en Marc són segons, el jove es desperta sobresaltat, mig s’asseu al sofà on fins fa poc dormia un son més profund i pesat que les pedres d’un mausoleu.
Com de costum en Marc es pregunta a sí mateix on és, acte seguit es pregunta què va fer la nit passada.
Amb molt d’esforç s’alça, però immediatament tot el seu cos es desperta i l’estómac se li revolta amb més fúria que els focs de l’infern.
Corrents sense encert, ni rumb fix, arriba fins al lavabo i s’ajeu al costat del wàter on aboca a raig tot allò que no recordava haver consumit.

Passarà un llarg quart d’hora abans que l’estómac i les tremolors s’aturin i en Marc tingui forces per alçar-se, no arribarà lluny, les cames no responen i ell no té més remei que recolzar-se a la pica amb tota la força que els seus braços poden fer.
A poc a poc la calma torna i ,amb la calma, la seva ment comença a pensar en la direcció correcta.
“Tranquil, no passà res, ja t’ha passat altres vegades... el pitjor ja ha passat... ara et començaràs a trobar millor”. Sentint-se cada cop més fort en Marc alçà el cap.

La imatge que li retorna el mirall de sobre la pica li és estranya, gairebé l’espanta si no fos perquè ja la vist moltes altres vegades. Aquell ésser no és ell, aquells cabells despentinats i bruts, aquells ulls embotits i enrogits, plens d’una mirada fanàtica que no és la seva, aquell rostre desfigurat ple de sangtraïts i morats, producte de l’esforç del vomitar, aquesta imatge que el mirall li retorna no és ell.

No és reconeix al mirall, de fet fa anys que no és reconeix al mirall, ja no recorda ni qui era, ja no recorda ni qui és.

De sobte veu estranyat que unes llàgrimes més grans i brillants que els estels del firmament li regalimen galtes avall. No entén perquè plora, ell no esta trist, ell no sent cap buidor, no s’ha fet mal ni es troba ja tan malament. Però els ulls li couen i amb els ulls també l’ànima, un crit agònic sorgeix d’ella, un crit que porta anys acallant.

No pot contenir el plor que cada cop cau més abundantment, com una cascada de culpabilitat, que no desitja ni entén, o no vol entendre.

Encara plorant, es dirigeix de nou al menjador, comença a entrar llum al seu enorme pis, l’alba esta ja pròxima i amb ella un nou dia.

Mentre s’asseca les llàgrimes mira el pis amb menyspreu no gens dissimulat, tot el que està al seu voltant és obra dels diners, diners amb els que els seus pares li compraren l’ànima des de petit, material inútil, obra de la culpabilitat amb la que uns progenitors que ni el volien ni el necessitaven acallaven la seva necessitat d’amor. Li donaven joguines quan ell volia afecte, li consentien capricis quan ell volia atenció.

El divorci dels seus pares no li havia fet ni fred ni calor, feia anys que no sentia res, l’únic que desitjava eren els diners, la seva ànima havia estat comprada ja feia anys i ara ja era tard.
Aquell pis era l’últim pagament d’un amor que mai havia tingut i que feia temps que no volia. Vivia sol, perquè companyia quan sempre s’havia sentit independent i desemparat?

Però res d’això li importava ja, feia anys que sortia cada nit que podia, feia anys que les rialles dels companys nocturns havien substituït el recolzament familiar, feia anys que bevia copes per cada decepció patida, feia anys que es drogava per omplir un buit que afirmava no tenir... feia anys que mendicava sexe per sentir créixer una autoestima aparentment elevada, realment destruïda des dels fonaments més profunds.

Mai havia reflexionat sobre la seva vida, sempre havia simulat que era perfecte i si per atzar algun pensament desagradable li voltava per el cap la droga s’encarregava de fer-lo callar. Però ara la veritat el colpia més durament que el mall més ferreny, es sentia morir amb cada crit que la seva ànima tan temps emmudida li feia retrunyir des dels budells fins a la gola.

Volia cridar, volia morir, volia viure una vida que l’omplís realment i no una excusa barata, una mala falsificació d’una vida feia anys perduda.
Enlloc de fer cap d’aquestes coses va mirar de nou el pis i va veure una gàbia, a dins hi havia un canari que la seva mare havia deixat en la seva última visita feia setmanes.
Quants dies portava sense donar-li menjar era quelcom que en Marc no aconseguia recordar.

El fet era que el canari era mort i ben mort, pràcticament una muntanya de plomes i poc més dins d’una gàbia plena d’excrements i trossos d’aliment aviars.

En Marc va observar amb ironia certa similitud entre l’animal i ell.
En mig del desesper el timbre va ressonar per tot el pis, d’esma, en Marc va acostar-se a la porta i va obrir.

A fora hi havia la Carla una noia amb qui ocasionalment passava alguna nit, l’havia abandonat a una discoteca feia algunes hores, no estava tan fora d’òrbita com ell però poc li faltava.
Presentava símptomes evidents d’haver gaudit d’allò més de la festa, a despit del seu abandonament.

- Em puc quedar a dormir?-. Va preguntar la noia sense embuts. En Marc va respondre un escuet “no” entre dents. Ella va entrar igualment, es va acostar al noi i el va besar.

- Vols que passem la nit junts?-.
- Diràs el dia...-
- Com dius?-. En Marc va negar amb el cap, junts es van encaminar cap a l’habitació.
L’últim que es va sentir a la sala d’estar foren unes paraules dites a mitja veu:

- Tornarem a sortir aquesta nit?-.

Una veu d’home amb un deix de desesperació respongué:

- Es clar que si... com cada nit.-.
 
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